cerca del recuerdo
en una habitación de nubes
los ojos del centinela despiertan
su ser es de barro
sus cariños tienen algo de sal
el hombre ceniciento riega de violetas
sus jacarandás y le da cuerda a sus pestañas
para así alimentarse de películas
en su cárcel de nubes
a ver si se despeja
los dedos del centinela
son de cuando era joven
le saben todavía a cuerdas
y recuerdos,
y cuando suena la música
como vibran los tendones de un dios
siente las puntadas de ayer y mañana
en el telar que lleva en su interior
el centinela lleno de dudas posee
tan sólo una certeza
que se acuesta y se levanta
rodeado de manos cálidas
que desmenuzan el barro
y encuentran en la humedad de su epicentro
un manojo de álamos y viento
mucho viento
la canción del centinela es ajena
quizás se habrá perdido entre tantas palabras
quizás se la devuelva nuestra sonrisa
o tal vez la encuentre bajo la cama
donde la dejó antes de nacer
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