sur

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24.6.10

Le había sido muy difícil no traicionarse y manifestar una sorpresa momentánea, pues en los dos o tres segundos que ayudó a la joven a levantarse, ésta le había deslizado algo en la mano. Evidentemente lo había hecho a propósito. Era un pequeño papel doblado. Al pasar por la puerta de los lavabos, se lo metió en el bolsillo.
Lo desdobló; en él había escrito estas palabras con letra impersonal:

Te quiero.
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